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Nicaragua: cierra diario tras bloqueo a importación de papel

GABRIELA SELSER
ARCHIVO - En esta foto de archivo del 5 de noviembre de 2008, un hombre lee una copia de El Nuevo Diario en el mercado oriental de Managua, Nicaragua. El Nuevo Diario ha anunciado que detendrá su edición impresa después de 39 años. (AP Foto / Esteban Felix)

MANAGUA (AP) — El periódico independiente El Nuevo Diario, fundado hace 39 años en Nicaragua, anunció el viernes la suspensión de su publicación debido a dificultades económicas, situación que organizaciones de periodistas y activistas de derechos humanos consideran “un nuevo golpe a la libertad de expresión” en el país.

Un comunicado del medio indicó que la medida afecta también a su diario asociado, Metro, que circulaba de forma gratuita desde hacía seis años.

El informe no ofreció detalles sobre los problemas económicos que llevaron al cierre del periódico, fundado en mayo de 1980 por periodistas vinculados al sandinismo pero que tomaron una posición crítica al gobierno de Daniel Ortega tras las protestas sociales que comenzaron en abril del año pasado.

En declaraciones a periodistas, el director de El Nuevo Diario, Douglas Carcache, dijo que el cierre lanza al desempleo a más de 100 reporteros, fotógrafos y personal administrativo, además de una cantidad no determinada de distribuidores en el interior del país.

Confirmó que la junta directiva de la empresa, manejada por el consorcio financiero Ortiz Gurdián, decidió "descontinuar" el periódico, tanto en su edición impresa como digital. Aclaró que la imprenta que funciona en el edificio del diario seguirá operando por ser “una empresa comercial" independiente.

Tanto El Nuevo Diario como La Prensa, fundado hace 93 años y también crítico del gobierno, denunciaron meses atrás un “boicot aduanero” por la retención de sus importaciones de papel y tinta.

Carcache confirmó que las autoridades le retuvieron al menos 60 toneladas de papel a El Nuevo Diario.

En distintas oportunidades los directivos de ambos medios calificaron la medida como una “censura de facto”. La Prensa ha informado que sólo tiene papel y tinta para operar un par de meses más.

“Con el cese de la publicación de El Nuevo Diario se apaga una nueva voz, producto de la política represiva del régimen de Daniel Ortega para castigar a la prensa. Es una vergüenza para Nicaragua y para el mundo libre", declaró María Elvira Domínguez, presidenta de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Edison Lanzas, relator para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, escribió en Twitter: “Triste noticia para la libertad de prensa en Nicaragua. Entramos en una etapa más sofisticada de represión a medios”.

Por su parte, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos expresó en un comunicado su solidaridad con los empleados del diario que perdieron sus puestos. "El cierre (…) significa un duro golpe a la democracia que tanto anhelamos en la Nicaragua”, señaló.

En otro escrito, la filial en Nicaragua de la organización mundial de escritores PEN Internacional expresó su “consternación” e instó al gobierno a “detener la campaña de acoso, intimidación y agresiones contra medios independientes”.

“La dictadura nos están queriendo tapar los ojos, los oídos, la boca y dejarnos como zombies”, declaró desde Madrid la conocida poeta Gioconda Belli, presidenta de PEN Nicaragua.

En tanto, Cristiana Chamorro, presidenta de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, demandó al gobierno la devolución de los edificios del canal de televisión 100% Noticias y los medios Confidencial, Esta Semana y Esta Noche, clausurados en diciembre de 2018.

El gobierno de Nicaragua no se ha referido al anuncio.

El cierre de El Nuevo Diario y Metro ocurre en medio de tensiones entre el gobierno y la oposición, cuyos líderes viajaron a Estados Unidos a solicitar nuevas sanciones contra Ortega, quien ha acusado a la prensa independiente de ser parte de un “fallido golpe de Estado” para derrocarlo.

En los últimos días, la radio Corporación, conocida por sus férreas críticas al gobierno, denunció la destrucción parcial de su principal antena de transmisión mientras la radioemisora Darío, en la ciudad de León, en el occidente, dijo que sufrió el “asedio” presuntos paramilitares.